Espiritualidad

ESPIRITUALIDAD CRISTOCENTRICA

DE MADRE MARIA BERENICE


Para la  Sierva de Dios Madre María  Berenice  Cristo fue  el centro de su vida. Testimonió un amor apasionado  y se propuso glorificarlo y proyectarlo sin “distinción de razas ni condición sociales”. Amando, su vida se transformó hasta hacerse una con la de Cristo, de tal manera que, al final pude decir con San Pablo: “Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”. (Gal. 2,20).

En  su espiritualidad descubrimos empeño por asemejarse a Cristo: “Si pretendemos como debemos hacerlo nuestra semejanza con Cristo debemos ejercitarnos con arrojo espiritual, particularmente en esta época, en la humildad, la Caridad Fraterna, la penitencia o mortificación interior y exterior, ¡siempre con amor y con Ella! (Cir. Junio 18 de 1963)

Se propuso amor a Dios lo más perfectamente posible y cumplir su voluntad. “Se entregó tan plena y ciegamente a Él,  que durante su vida sólo quiso lo que Dios quería.  Su vida fue una entrega total y permanente a la voluntad de Dios, la que cumplió cabalmente sin esquivar ningún sufrimiento por grande que fuera. Se  fue “Cristificando” día a día, haciéndose una verdadera discípula del Maestro, cargando su Cruz y siguiéndolo con exquisita fidelidad”. (P. José Arcesio Escobar, Otra Humilde Esclava del Senor pag. 11)

Ella, vive una dimensión Eclesial, de amor de sumisión y vibraba por la Iglesia, quiso servirla con sencillez  y humildad, proyectando el carisma, sin distinción de razas ni condiciones sociales. El amor al Santo  Padre se descubre en varias carta que dirige a  los Pontífices: Pio XII, Juan XXII entre otros. En sus visitas a Roma, las relaciones con el Cardenal Antonio Samorè, Arcadio Larraona  y otros jerarcas de la Iglesia hablan de su  fidelidad  a la Iglesia.

La vida Mariana de la Sierva de Dios, la lleva a vivir el evangelio, como María  proclama como Ella las grandezas de Dios y nos  invita  a dejarnos abrasar, en fuego de amor, hasta consumirnos y transformarnos en Él. Es pues un deber nuestro, corresponderle con amor desinteresado, sacrificado, total, que solo aprenderemos en el libro abierto de su Corazón, con María. (Cfr. 21 Mayo de 1972)

En el compromiso de “Amar y Reparar” podríamos sintetizar la espiritualidad de la Sierva de Dios:

Hostia Viva de Amor y Reparación”, para desagraviar a Dios de los pecados de  los hombres.

Hostia Viva de Amor y Reparación”, para imitar a María, la Humilde Esclava del Señor.

Hostia Viva de Amor y Reparación”, en el servicio a la Iglesia de los pobres y de los pequeños.

Hostia Viva de Amor y Reparación”. para vivir  en fe, esperanza, caridad, silencio, sencillez y humildad.

La vida toda de la Sierva de Dios, invita a dejarnos abrazar en el fuego del amor,  para servir la Iglesia  en la simplicidad  de nuestro carisma, imitando a María la Virgende Nazareth.